El tipo de cambio paralelo es, hoy por hoy, uno de los símbolos más emblemáticos del fracaso de la política económica del chavismo/madurismo. El nivel alcanzado en su cotización genera efectos perniciosos en la dinámica económica, especialmente en la inflación y costos, con el agravante que el impacto ahora es mucho mayor que antes. 

Es claro que al implementar un control de cambio como el instaurado en Venezuela desde 2003, surge inmediatamente un mercado negro en el frente cambiario. Sin embargo, este mercado no siempre ha operado de forma homogénea y ha sufrido cambios significativos a lo largo de este período (2003 – 2016). Dentro de esos cambios y vaivenes en nuestra historia cambiaria reciente, resalta el hecho que a partir de 2010 este mercado negro (o paralelo) de divisas pasó a ser ilegal, en el sentido que el Ejecutivo eliminó el llamado “sistema de permuta” y estableció prohibiciones a la compra – venta de divisas fuera de los mecanismos oficiales, así como a la fijación de precios utilizando este tipo de cambio como parámetro.

Adicionalmente, cuando el mercado paralelo hace su aparición, el mismo fue pensado para los llamados mecanismos de cobertura, esto es, el financiamiento de salida de capitales pues el régimen de control de cambios impuesto en Venezuela era bastante gris en este sentido. Así, la mayoría de las operaciones en este mercado eran para sacar capitales al exterior, producto principalmente de la utilidad que se generaba internamente o de los ahorros que obtenían las personas naturales. Los volúmenes eran elevados. En materia de financiamiento para las importaciones, el rol del mercado paralelo era marginal.

La mayoría de las importaciones en Venezuela eran financiadas con divisas provenientes de los mecanismos oficiales (Cadivi), y el mercado no oficial estaba centrado en la cobertura. De hecho, en el período 2005-2013, el mercado paralelo financió en promedio, 13,9% de las importaciones. El resto, la gran mayoría, era financiado vía divisas preferenciales. Este esquema permitió por mucho tiempo que el anclaje del tipo de cambio fuera un mecanismo para contener las presiones inflacionarias. Además que el impacto del tipo de cambio paralelo en la formación de precios era limitado.

Esto ha comenzado a cambiar. Desde 2013 el Ejecutivo ha reducido las liquidaciones de divisas al sector privado y éste ha tenido que financiar un volumen cada vez mayor de sus importaciones a través del mercado paralelo. Las razones de ello obedecen principalmente a: 1. El Estado viene importando cada vez más, concentrando un mayor volumen de divisas 2. La caída de los ingresos petroleros ha reducido las liquidaciones de divisas al sector privado a través de los mecanismos oficiales. El mercado paralelo en consecuencia, ya no solo financiaba la salida de capitales sino que también empezaba a cobrar relevancia en el financiamiento de las importaciones privadas y por ende, también de los precios de los bienes y servicios.

Los números son bastante representativos, de acuerdo a los datos manejados por Ecoanalitica: en 2014, el mercado paralelo financió 17,3% de las importaciones privadas. En 2015 esta proporción sube a 22,5% y alcanza el 34,4% en el 2016 que recién acaba de finalizar. Así que el año pasado más de un tercio de las importaciones privadas fueron financiadas utilizando el tipo de cambio paralelo como referencia.

Este factor explica, en parte, el ajuste que ha ocurrido en el tipo de cambio ponderado de las importaciones del sector privado que pasó de Bs 26 por dólar en 2014 a Bs 622,8 por dólar en 2016 y la proyección de Ecoanalítica para 2017 es que se ubique en Bs 2.210,4 por dólar. Mientras que el tipo de cambio de las importaciones públicas era de Bs 9,4 por dólar en 2014 y se ubicaría en Bs 334,1 por dólar en 2017.

Todo esto provoca que en la actualidad, los precios en la economía venezolana sean más sensibles a cambios en el tipo de cambio paralelo de lo que era en el pasado, por lo que la escalada que ha sufrido en los meses precedentes genera presiones significativas en la inflación como hemos observado en el último trimestre de 2016.

Si el Ejecutivo sigue ensayando medidas erráticas con impacto nulo en el mercado paralelo y no corrige las distorsiones que provocan su alza, especialmente en los frentes fiscal y monetario, la inflación seguirá impulsada al alza, con todos los efectos perniciosos que eso trae en términos de poder adquisitivo, pobreza, consumo y rentabilidad, por mencionar los más emblemáticos. El peligro que tenemos enfrente este 2017 es, que si el tipo de cambio paralelo sigue subiendo, la respuesta en inflación será más rápida que antes y más contundente. Urge actuar con rapidez.

Fuente: http://elestimulo.com/