La Gran Hambruna fue causada por errores humanos evitables, no por desastres naturales inevitables” señalaría hace unos años el reconocido economista chino Mao Yushi, al referirse al indignante y catastrófico período del país asiático entre los años 1949 y 1962, donde tomó lugar una de las matanzas más grotescas que la historia humana pudo conocer con el denominado Gran Salto Adelante. Esta política de estatización masiva de activos privados hacia la que se encaminó la llamada Revolución Cultural Proletaria China liderada por Mao Tse Tung –con íntima asesoría del régimen estalinista soviético- se apoderó de miles de unidades de propiedad privada pertenecientes a campesinos, productores, comerciantes y empresarios nacionales, ocupando y distribuyendo tierras ajenas mediante el uso de la fuerza amparado en una arbitraria reforma agraria que incitó las más siniestras conductas humanas hacia los propietarios de ese país -quienes serían calificados, no por casualidad, de traidores– persiguiendo finalmente la creación de un sistema esclavista aislado, con fines autárquicos, que compitiera en aquel entonces con el modelo económico próspero y libre de Occidente. La figura del gendarme popular, contra toda razón y experiencia histórica exitosa, de pronto cobró un inusitado valor para la tiranía del partido comunista chino –la guardia comunal, los militantes, los intendentes, los jefes, los “activistas” –referidos en los textos especializados como propagandistas-, los comités de habitantes, de calle y de aldea encargados de las comunas, entre otras tantas manifestaciones de la ingeniería social que entonces tomaba cuerpo en la nación de la bandera roja a mitad del siglo XX, representaciones y palabras que hoy no nos resultan tan desconocidas en Venezuela, al apuntar todas ellas a la eliminación de los elementos contrarrevolucionarios, según lo explican reveladoras y a la vez lúgubres obras como El Libro Negro del Comunismo, China: El Imperio de las Mentiras o más recientemente, La Gran Hambruna en la China de Mao.

Atendiendo a este doloroso episodio histórico, que cosechó en su haber más de 30 millones de muertes por inanición, corresponde hacer la siguiente pregunta: ¿está Venezuela realmente en peligro de adentrarse en las profundidades de un proyecto hostil y despiadado que ha condenado al horror, el sufrimiento y la pérdida a toda nación que lo ha adoptado, o es una mera exageración de algunos? Los ejemplos del pasado, por lo general, parecen advertir sobre los riesgos de la subestimación, la indiferencia y la miopía de aquellas sociedades y sus líderes que no lograron comprender la ambición desmedida de megalómanos, sociópatas y déspotas, sin respeto alguno por la vida humana pero si consciente de las posibilidades de ella en libertad a contracorriente de su poder, motivo por el cual hostigan, reprimen, coartan, manipulan y restringen de cualquier forma su concreción en todo ámbito y lugar. El más reciente comunicado de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), alertando sobre la paralización técnica del campo –resultado de la Ley de Tierras, entre otros- y las implicaciones subyacentes a ésta, el asedio y ultimátum de expropiación contra los ganaderos en Táchira, la espiral de saqueos y atracos armados contra establecimientos comerciales, la insinuación del Ejecutivo Nacional de enviar a los ciudadanos detenidos en las protestas a “construir obras de la Misión Vivienda” –es decir, trabajos forzados- y, por último y peor, el edicto de la mal llamada, inconstitucional y ajena a la dignidad humana Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que modificará los órganos del Poder Público tal y como los conocemos, configuran probablemente la mayor amenaza que la nación haya enfrentado en su historia republicana y abren la compuerta a emprender la gran marcha final hacia la noche, aquel vacío donde sólo gobierna la violencia y el terror de unos pocos sobre otros muchos, encubierto en un presente reivindicatorio falso y un futuro promisorio imaginario que conducen hacia la deformación de la identidad personal y colectiva, empujando al ser en dirección del escenario maquinado: un  gran salto hacia adelante de la muerte, que aún estamos a tiempo de evitar.

Las 5 noticias clave:

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1) Fedeagro advierte de emergencia agroalimentaria en Venezuela 

El hambre como mecanismo represivo a gran escala para haberse consolidado en Venezuela, sustentado bajo un escenario de paralización técnica y progresiva del aparato productivo agrícola, pecuario e industrial que se apaga conforme se entronizan los controles de cambio y de precios, así como la inseguridad jurídica y personal, lo que ratifica cada día más la dependencia de las importaciones –vale decir, de productos terminados y bienes de consumo que se compran a precios muy superiores a su alternativa de producción interna, sin contar los jugosos contratos y negocios ilícitos de los CLAPS, entre otros, vía corrupción- controladas en su totalidad por los oficinas gubernamentales y castrenses desde hace ya varios años. En este orden de ideas, la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) declaró que sus inventarios de materia prima –semillas, fertilizantes y demás materiales esenciales- se encuentran en serio déficit para la planificación de 2017, lo que los obliga a declarar el inicio de una emergencia agroalimentaria por las demoras en la cosecha derivada del monopolio estatal, especialmente de Agropatria y su continua ineficiencia y degeneración, que opera guiada por objetivos políticos, favoreciendo a programas sociales y particulares adscritos al PSUV que sólo fomentan el derroche, la corrupción y el privilegio. Productores de azúcar, caficultores y responsables de la siembra de frutas y hortalizas coinciden en que los índices de inflación alteran continuamente la estabilidad de los precios y la asignación de recursos y medios en la cadena productiva, desde hace más de una década dirigida no por dinámicas de libre mercado sino por la intervención gubernamental. De no cambiar drásticamente esta situación en el corto plazo, no sólo aumentará el desabastecimiento y la escasez, sino que podría ocurrir una catástrofe como la vivida por países europeos del este en el siglo XX, China, la URSS y varias naciones africanas, donde se desataron hambrunas generalizadas por la arrogancia y criminalidad de sus gobernantes.

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2) Disturbios en Anzoátegui estallaron en vandalismo y saqueo

Una resolución del Ministerio del Trabajo, publicada en Gaceta Oficial 41.107 el pasado 6 de marzo, dictamina la ocupación inmediata de la empresa Thomas Greg & Sons, operaria en Venezuela de Thomas de La Rue, curiosamente una de las principales corporaciones de impresión de billetes en el mundo, así como de documentos financieros y de identidad –cheques, bonos, pasaportes, cédulas, tarjetas de débito y crédito, timbres fiscales, etc.- por el presunto abandono de sus actividades el 23 de febrero del presente año y por la infracción incurrida al no acatar una providencia administrativa emanada de la Inspectoría del Trabajo local, exigiendo el reinicio de sus labores operativas. No obstante, el 1 de marzo la mencionada empresa habría notificado a sus empleados la paralización de sus actividades –no quedando explícito el motivo por el cual tomaba esta decisión- lo que impulsó la medida de intervención y la ya recurrente instalación de una junta administradora, similar a casos como Clorox C.A., Kimberly Clark y Guardian de Venezuela en los últimos años. Lo particular de este caso, al igual que el presentado hace unos días con la ensambladora de vehículos Civetchi, es que ambas tenían al Estado como su principal cliente –en realidad esta última tenía mayoría accionista estatal-, lo que sumado a la falta de información pública disponible, impidan examinar el caso con detalle. Lo cierto es que el Gobierno nacional toma posesión inmediata de una fábrica –desconociendo una vez más el derecho de propiedad de sus dueños, sin debido proceso ni compensación- que produce no sólo billetes en medio de una hiperinflación devastadora, sino que asume el control en la creación de documentos como los pasaportes nacionales que se encuentran bajo observación de todos por presuntos actos de corrupción y discriminación.        

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3) Amenazan con expropiar bienes de ganaderos que participen en protestas

El ejercicio de ciudadanía en defensa de los derechos civiles, económicos y políticos es algo que incomoda siempre a las tiranías y sus distintos actores, sobre todo si ello tiene la capacidad de dejar huella en el imaginario colectivo por su poder de convocatoria dentro de la sociedad, al entenderse a sí mismos también como parte de ella y como víctimas dentro de un sistema punitivo y restrictivo. Nos referimos a las meritorias acciones de los ganaderos y productores del norte de Táchira, quienes organizaron una serie de acciones de protesta cívica contra su actual situación de escasez de insumos e inseguridad jurídica y personal, movilizando maquinarias y decenas de animales en un movimiento casi sin precedentes en la historia venezolana. Por este motivo, el gobernador de Táchira amenazó a los dueños de estas fincas al afirmar que “todos esos equipos serán decomisados y pasarán a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Vamos a evaluar con el INTI, porque si alguien tranca una vía y abandona su lugar de trabajo que es la ganadería y la siembra, quiere decir que no está interesado en la finca y la finca pasaría a la orden del Estado venezolano. Todo aquel que utilice un tractor, un vehículo cisterna, maquinaria, que abandone su trabajo, será expropiada la finca, el ganado pasa a la FANB y la finca, al INTI”, lo que demuestra el estado de fragilidad de los derechos de propiedad en Venezuela, que dependen de la voluntad o benevolencia de un funcionario según se siga fielmente –o obedientemente- a sus intereses, y no de tribunales, reglas y leyes.

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4) Maduro propone que “guarimberos” construyan obras en GMVV

Las oscuras historias relatadas en los grandes textos de historia, así como en la literatura especializada, más pesadillas que sueños del hombre, parecen no haber sido confinadas del todo al baúl de la vergüenza universal, donde esas aparentes simples decisiones de unos pocos individuos condenaron a cientos, miles o millones de personas en su desfigurada apetencia por el poder ilimitado, nutrida por su demencial fe en ellos mismos –repleta de egolatría y narcicismo-  y sus proyectos destructivos.  Esto a propósito de declaraciones recientes de Nicolás Maduro, donde sostuvo que “sería un buen castigo para los ‘guarimberos’ construir, y se lo propongo al Poder Judicial: pena máxima contra estos criminales y que construyan edificios de la GMVV”. Quizá parezca aventurado aún comparar esta aseveración del mandatario con las espeluznantes experiencias de países como la Unión Soviética, China o Camboya en el pasado, especialmente la muy documentada del primero con el llamado Gulag, pero podría no serlo si se considera la íntima relación de los hoy gobernantes con regímenes totalitarios como Cuba y Rusia, donde también ocurren tragedias similares, y de éstas a su vez con las ideologías más abyectas y mafiosas del siglo XX. Lo cierto es que en un sistema penitenciario esclavista no sólo no existe la propiedad privada, sino que se anula, como se explicó en anteriores entregas del Observador de Coyuntura, el derecho de propiedad sobre la vida, reduciéndola sin coto alguno a un mero instrumento de trabajo forzado. Otro síntoma del peligroso avance de un sistema contrario a la democracia, la libertad y la dignidad.   

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5) Paralizada producción de harina de maíz de Polar por falta de materia prima

La inexistencia de maíz blanco, una vez más, acarrea la detención de las principales industrias de harina precocida en Venezuela. Este es el caso de la principal productora privada de este rubro, Empresas Polar, quien informó mediante un comunicado el cese momentáneo de sus operaciones por no disponer de materia prima, ante la paralización e insuficiencia de la producción nacional desde febrero del presente año presentada por Fedeagro, y que viene en franca caída desde el año 2012 una vez se fortaleció el monopolio del Gobierno nacional sobre el grano. De 27 plantas procesadoras de harina precocida para 2016, 18 pertenecían al Ejecutivo Nacional, lo cual, sumado a la dependencia a éste por parte del sector privado, constituyen la principal razón de por qué el producto se encuentra prácticamente desaparecido de los anaqueles. Sólo la empresa privada, bajo un esquema de garantías a los derechos de propiedad y las libertades económicas, puede generar más y mejores productos a mejores precios para todos, por lo que será medida impostergable del futuro reformar por completo el modelo económico prohibitivo que hoy se impone.        

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Elaborado por: Carlos Herrera – investigador Observatorio de Derechos de Propiedad

Para más información: carloshcedice@gmail.com

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