Muy distinto de las demandas de cambio exigidas por la mayoría de los venezolanos que hoy resisten en las calles contra la maquinaria propagandística y represiva del Estado –aunque poco realmente de su versión clásica queda, sí intacto el monopolio de la fuerza-, casi entregado por completo a la práctica totalitaria, seguimos asistiendo a numerosas violaciones a los derechos humanos en sus distintas manifestaciones, cada vez más crueles, inhumanas y degradantes conforme avanza la pretensión de imponer la falaz Asamblea Nacional Constituyente.

Así, en la entrega anterior se procuraron abordar, siguiendo las investigaciones del científico holandés Frans de Waal, algunas consideraciones acerca de la capacidad de violencia inherente al ser humano y los orígenes de ella procedentes de nuestros antepasados antropoides, estableciendo una breve semejanza con el comportamiento recientemente observado en los funcionarios policiales y militares gubernamentales que hoy tienen más que ver con ejércitos de ocupación y asalto que con cuerpos de seguridad ciudadana o nacional institucionalmente hablando, ajenos a todo límite que involucre el respeto a la vida, la integridad y la propiedad privada. Ahora bien, como se advirtió en aquella ocasión, de Waal también examina las raíces de la conducta moral de los primates, que darán paso mucho tiempo después, entre otros, a lo que llamamos en nuestro tiempo el derecho de propiedad garantizado y protegido por la ley. Un pasaje muy curioso, a la vez que llamativo y esperanzador de su libro El Mono que Llevamos Dentro hace referencia al comportamiento social de los primates y su sentido de reciprocidad: “Cuando llevamos alimentos a la colonia, los chimpancés estallan en una ‘celebración’ durante la que se besan y abrazan unos a otros. Esto suele durar un par de minutos. Luego lanzo el manojo de ramas desde la torre hacia May, por ejemplo, una hembra de bajo rango. May mirará en torno suyo antes de tomar posesión de la comida. Si Socko se aproxima al mismo tiempo que ella, no tomará el manojo y dejará que el macho se lo apropie. Pero si ella llega primero y pone sus manos en la comida, es suya. Esto hay que subrayarlo, porque la gente piensa que los individuos dominantes pueden apropiárselo todo. En los chimpancés no es así. Jane Goodall relató, con algo de desconcierto, que su macho más dominante tenía que pedir su parte. Esto se llama ‘respeto de la posesión’. No se aplica a los más jóvenes que se quedan sin comida bastante pronto, pero hasta el último de los adultos puede conservar su porción sin ser importunado. Mi explicación tiene que ver, una vez más, con la reciprocidad. Si Socko le quitara la comida a May, ella podría hacer bien poco. Pero el acto quedaría grabado en el cerebro de May. Esto no sería precisamente ventajoso para Socko, porque hay muchos servicios sobre los cuales no tiene control. Si ofendiera a las hembras del grupo por matón ¿a quiénes acudiría si tuviera problemas con un rival, si quisiera que lo acicalara o limpiaran sus heridas? En un mercado de servicios, todo el mundo tiene influencia”.

Este hallazgo puede ser tan extraordinario como aleccionador, pues los investigadores apuntan a límites morales instintivos que surgen tanto de situaciones presentes como de expectativas futuras sobre la conducta de otro individuo –es decir, la facultad de recordar una actitud amoral en este plano de los chimpancés, no prevista, que acarreará un costo futuro, lo cual implica restricciones no planificadas a la arbitrariedad-, con el cual se pueden construir relaciones de cooperación que satisfagan necesidades mutuas -que de otro modo por cuenta propia serían al menos muy difíciles de alcanzar- como, ya aterrizándolo en el caso de los humanos, relaciones a gran escala, desde acciones de confianza, compasión, empatía, conservación propia y del prójimo hasta llegar a instituciones formales como los contratos y la propiedad, que posibilitaron el funcionamiento de nuestras sociedades modernas hoy resguardadas por el Derecho, en tanto permitieron, como sostiene el experto holandés, inhibiciones contra los actos que podrían perjudicar al grupo del que dependemos, pues ante el escenario de la guerra o la cooperación, al menos en la mayoría de los casos, optaremos por desarrollar, como se visualiza rudimentariamente en el caso de los primates, acuerdos que conlleven a la convivencia pacífica y de mutuo beneficio; no por casualidad finaliza la cita anterior con la frase “en un mercado de servicios, todo el mundo tiene influencia”, aludiendo acaso a los cimientos del libre mercado, pues se comprende que la diversidad nos caracteriza y por ello todos tenemos distintas capacidades y destrezas por ofrecer, en tanto somos propietarios de ellas y del producto por ellas creado.

De allí se genera una interesante explicación sobre nuestra inclinación a protegernos, incluso el de extender este beneficio a extraños al identificarnos con sus motivaciones –pensemos acá en las protestas en Venezuela, cuántas personas han brindado asistencia, cuidado y protección desinteresadamente a otros que entienden en igual o peor situación-, así como de defender sus hogares, vehículos y demás bienes de propiedad privada a través de alianzas voluntarias, frente a la inexistencia de reglas e instituciones que detengan los feroces y despiadados atropellos contra decenas de comunidades y urbanizaciones a la lo largo del país. Sin duda una motivadora comparación que, sin caer en desacertadas idealizaciones, nos ofrece luces sobre lo que también podemos ser, especialmente en épocas de vacío y oscuridad.

Las 5 noticias clave:

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1) PNB arremetió contra residencias en El Valle este #28Jun

Numerosas localidades a nivel nacional fueron víctima de la violencia oficial la pasada semana siendo, en el caso de Caracas, la parroquia El Valle una de las más afectadas por las incursiones arbitrarias de efectivos de la PNB a conjuntos residenciales privados, generando toda clase de daños a áreas comunes, bienes públicos y vehículos, similar a los procedimientos delincuenciales implementados en días previos dentro de las residencias Los Verdes en El Paraíso. El sector Longaray, así como las calles 10 y 11 aquélla jurisdicción, entre otras, fueron asediadas por varias horas de la madrugada por los cuerpos de seguridad junto a civiles armados, cegados por un impulso rabioso de destrucción y decididos a dañar sin ningún reparo, lejos de todo debido proceso y control de orden público institucional. A pesar de ello, los vecinos de no pocas comunidades se han organizado cívicamente para, pese a la indefensión al terror, defender con firmeza y convicción sus viviendas y comercios, entendiendo el valor de la propiedad por encima de cualquier mandato despótico o afán de demoler eso que con esfuerzo y sacrificio les pertenece.   

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2) Vecinos de Caricuao y La Vega denunciaron fuerte represión durante madrugada

Los habitantes de la parroquia Caricuao y La Vega relataron toda clase de agresiones, amenazas y persecución por parte de los cuerpos de seguridad contra manifestantes que protestaron durante toda la jornada. Justamente en represalia, intentando doblegar e intimidar la actitud de rebeldía y voluntarismo de los vecinos de la populosa colectividad caraqueña, funcionarios de la GNB y la PNB ingresaron violentamente en los sectores UD3, UD7 CC2, reprimiendo con bombas y afectando decididamente patrimonios privados y áreas públicas allí ubicadas en búsqueda de aprehender y encarcelar, incluso con varias denuncias de amedrentamiento con armas de fuego. La organización ciudadana en diversas zonas ha logrado evitar peores daños a propiedades y personas, pero es impostergable detener esta espiral de barbarie contra ciudadanos que exigen simplemente el respeto de sus derechos y un cambio político que los encamine hacia la justicia, la democracia y la libertad.    

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3) Día de represión y muerte en Barquisimeto

Una situación caótica y desenfrenada se presentó en días previos en las calles de Barquisimeto, donde efectivos castrenses y civiles armados irregulares desataron persecuciones contra ciudadanos en protesta, sometiendo militarmente la zona y asesinando hasta 4 personas, en tanto sitiaron la alcaldía de la menciona localidad. Vejaciones y torturas estuvieron a la orden del día contra la vida e integridad de cientos de barquisimetanos, tal y como explicó Pedro Troconis, abogado del Foro Penal: «A los muchachos los hicieron tomar gasolina, por lo que se desmayaron y los dejaron tirados en el sitio«. A ello se suman robos sistemáticos de pertenencias, daños a casas y residencias, así como toda clase de destrozos en las inmediaciones de municipios como Iribarren, y concretamente estructuras como la clínica Acosta Ortiz y la casa de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). El alcalde Alfredo Ramos responsabilizó al Gobierno nacional por los ataques contra personas e infraestructuras. Pérdidas de vidas irreparables, así como un deterioro masivo de las zonas urbanas, que exigen establecer una ruta política clara para la transición y el rescate nacional.   

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4) Gobierno amenaza con expropiar finca del presidente de Fedenaga

Así como se agrede y aniquila al ciudadano desde la represión, el hampa, la proliferación de enfermedades coloniales y la pobreza por medio de, entre otros, los aumentos del salario mínimo, también se siguen haciendo uso de viejas prácticas abusivas y saqueadoras encubiertas en mantos de “legalidad”, como el todavía uso de la palabra “expropiación” para calificar a meros actos de fuerza, conocidos como vías de hecho. Este fue el caso del procedimiento llevado adelante por el Instituto Nacional de Tierras (INTI) contra las tierras de Carlos Albornoz, presidente de Fedenaga, la pasada semana, supuestamente debido a que las mismas se encontraban “ociosas”. La nota de prensa elaborada por el gremio ganadero reza lo siguiente: “El anuncio de tomar y confiscar la finca del presidente de la Federación Nacional de Ganaderos constituye un acto de grave afectación de sus derechos constitucionales, lo más preocupante es que la razón es por la firme posición que Carlos Albornoz ha asumido en defensa del gremio ganadero, la propiedad privada y su rechazo a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (…) Los que hemos sentido y vivido este tipo de confiscaciones arbitrarias, vemos con tristeza como las propiedades que nos quitaron, solo han sido desmejoradas, como en nuestro caso en la hacienda las Misiones en Caripe hoy destruida y más de 1.000 cedros y robles cortados, la finca Melany Josefina en Costo Abajo, en el norte de Maturín donde se alcanzó a producir 800 hectáreas de soya para un total de casi 1.700.000 kilos, fue tomada para apoyar el plan de soya para surtir la planta para producir aceite y torta de soya ubicada en el Tigre. La realidad es que hoy no produce nada y miles de millones de dólares se perdieron en este proyecto”. Una desoladora realidad que supondrá un descomunal esfuerzo ciudadano para revertir, partiendo por desmontar el modelo socialista empobrecedor, esta caída al precipicio de la miseria y la maldad.

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5) Precios de víveres se desatan con el “paralelo”

La más reciente devaluación del bolívar a partir de los últimos ajustes de la tasa Dicom (hasta cerca de un 40% de depreciación), sumado al aumento del salario mínimo recientemente decretado, representan un coctel letal para someter a la población a la miseria, la dependencia y la hambruna generalizadas. Así lo testificaron los consumidores en distintos establecimientos comerciales durante los últimos días, al observar el incremento desproporcionado de los precios de diferentes productos de la cesta básica –no sólo procesados, sino vegetales, frutas y hortalizas también-, que ya se encuentran completamente distorsionados y volátiles ante el perverso efecto del control cambiario y los montos de los productos importados. Alimentos y servicios que duplican y triplican su valor en cuestión de días se ha vuelto fenómeno cotidiano para todos, en tanto avanzan las políticas intervencionistas y de control social. Señala el reporte periodístico que “… el incremento más evidente fue el de la azúcar que pasó de 4 mil bolívares a 8 mil, incluso Bs. 8.500, en algunos establecimientos. La harina de maíz precocida tuvo un salto de 6 mil bolívares a 8 mil, el arroz también se ubicó en el mismo valor, cuando costaba Bs. 5.500. Otro alza “estratosférico” fue el de la pasta de 1 kilogramo que ya ronda los 9 mil bolívares; es decir, 4 mil más. En menor medida se encuentran el aumento del aceite de Bs. 12.500 a 13 mil bolívares y la mayonesa de Bs. 6.500 a 7 mil”. La crítica situación condena también a productores y comerciantes, quienes verán un aumento considerable en su estructura de costos, afectando toda la cadena productiva, impuestos y la posibilidad de mantener personal. Sólo con una economía libre, instituciones independientes que garanticen la inversión, el respeto a la propiedad y la libertad económica, partiendo de la restitución de la democracia, será factible cambiar el rumbo de este camino a la servidumbre indefinido.

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Elaborado por: Carlos Herrera – investigador Observatorio de Derechos de Propiedad

Para más información: carloshcedice@gmail.com

Observador de coyuntura #TuPropiedad