En los últimos días ha salido de nuevo a discusión la realidad de las empresas “expropiadas” por el Gobierno nacional y sus posibles destinos una vez se ha demostrado, por enésima vez en Venezuela, las implicaciones que esta política sistemática de desconocimiento de la propiedad tiene para la economía de un país y sus ciudadanos. Por otra parte, lo contradictorio a este respecto es que si se pretende calificar de “empresa” a algún tipo de negocio se requiere de ciertas características asociadas a la naturaleza de aquella actividad privada y no a la mera posesión, administración o conformación de dicha entidad. En primer lugar, el emprendimiento real se sostiene sobre la inyección o apuesta de recursos propios, tanto aquellos inmateriales vinculados con la creatividad, la detección de oportunidades y las habilidades personales o grupales para posicionar de la mejor manera un bien o servicio en el mercado y competir por la preferencia de los consumidores como, por otro, de materiales como el capital o la inversión sin los cuales no sería posible constituir tal iniciativa, cuadro tal que lleva inherente la asunción de riesgos siempre indisoluble de la función empresarial, pues en caso de no lograr la querencia de los usuarios hacia lo ofrecido, la actividad incurrirá en pérdidas de los siempre limitados recursos y puede conducir a la inviabilidad o quiebra.

En este sentido, se debe proceder con cautela cuando de hablar de las empresas del Estado se trata, o aseverar con liviandad si estamos en presencia de fallas vinculadas a su dirección administrativa o el problema reside en su propia existencia. Quizá un breve repaso por algunos de los casos más emblemáticos de empresas privadas en Venezuela cuya propiedad pasó a manos del Estado por medios arbitrarios y coactivos, pueda sugerir una respuesta. Recordemos que el Estado venezolano, además de dominar la actividad petrolera, emplea el dinero de los contribuyentes a través de la forma de impuestos para financiarse y mantener aquellas “empresas” bajo su tutela -condición que transgrede de plano las dos características mencionadas anteriormente- y nunca los recursos propios de sus integrantes (políticos, burócratas, contratistas, etc.), por lo cual jamás experimentará pérdidas ni llegará a la quiebra, dado que esta responsabilidad y costo se los transfiere a los ciudadanos de diversas formas, una de las cuales se manifiesta por medio de la degradación de la moneda y con ella su valor, conduciendo al empobrecimiento masivo y general. El derroche, la improductividad, la ausencia de calidad de los servicios prestados y, por supuesto, el monopolio sobre diversos sectores –pensemos en el ejemplo del rubro leche en polvo-, son parte de la ecuación originada por la intromisión estatal sobre las preferencias de las personas y cómo éstas deben utilizar su propiedad que no es más que el fruto del esfuerzo individual, elementos estos que serán repasados brevemente en el presente Observador de Coyuntura. 

Las 5 noticias clave:

1) En la Vicepresidencia de economía se baraja la venta de empresas 

“En la Vicepresidencia de Economía se analiza la venta de algunas empresas ante el costo que representan para el Estado y más cuando hay menos ingresos”, reza el primer enunciado de esta nota periodística, del cual conviene hacer algunas precisiones. Afirmar que la paralización o improductividad de las erróneamente llamadas “empresas” públicas o estatales supone un costo para éste resulta inexacto pues sus detentores no son quienes asumen las consecuencias de los tropiezos o desaciertos traducidos en pérdidas, sino que éstos son trasladados a los venezolanos, lo que además, cabe decir, hace que los funcionarios no tengan ningún incentivo ni interés en atender cuestiones esenciales como el aumento o caída de la producción, la innovación e incluso el incremento de salarios reales producto de la generación de riqueza que se traduce en bienestar para los trabajadores. Hoy son muy bien conocidos los resultados de aquella política, o dicho de otro modo, lo ocurrido en el país desde el año 2005 aproximadamente cuando arrancó la toma compulsiva de empresas privadas, tierras agrarias y otros bienes inmuebles  declarados “estratégicos” por el proyecto político socialista, de modo que un planteamiento de esta índole no sólo confirma el fracaso que representa la parodia gubernamental intentando jugar a ser empresario –en realidad sería una entidad política basada en privilegios y al margen de la competencia y el mercado- con graves consecuencias para todos –escasez, desabastecimiento, informalidad, pobreza, dependencia- sino que termina por evidenciar la mofa y el desprecio no sólo hacia los antiguos propietarios de estas empresas presuntamente a devolver, pero también a los consumidores y usuarios a quienes les es arrebatado su derecho a elegir.  

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Van 12 empresas multinacionales que han salido de Venezuela

2) Van 12 empresas multinacionales que han salido de Venezuela

La casa fabricante de neumáticos Bridgestone, una de las más prestigiosas de la industria, ha sido la última en sumarse a la ya repleta baraja de compañías internacionales que han decidido abandonar el país debido a la imposibilidad de convertir sus ingresos en divisas por culpa del anquilosado y paquidérmico control de cambio que azota Venezuela desde el año 2003. Se suma ya a la lista que integran, entre otras, Louis Vuitton, Brahma, Gruma, Wonder de Venezuela, Clorox y Pine Sol, un sin número de aerolíneas como Lufthansa, Aeroméxico, Air Canadá y AliItalia. Otras como Diablitos Underwood, que fue vendida recientemente a distintos inversionistas, no ha significado en principio un cese de las actividades comerciales. Según la nota, varias multinacionales han decidido o bien minimizar al máximo sus operaciones o desconsolidar de sus balances grandes sumas en divisas, desincorporándolos de sus estados financieros debido a las irregularidades para transformar los bolívares en moneda extranjera por la irresponsabilidad del Centro Nacional del Comercio Exterior (Cencoex) al honrar dichos pagos. El aumento del riesgo, la inseguridad jurídica, la permanente amenaza de nuevas tomas violentas y la ausencia de incentivos para innovar y mejorar la oferta de productos ha hecho que cada vez más inversores y propietarios opten por apostar por otros países del continente más seguros y estables. Es el retrato agrietado de un país corroído por el socialismo más primitivo y desolador.

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3) Consecomercio: El Gobierno no hace nada contra actos vandálicos en carreteras

El quiebre moral que propicia la adopción de conductas abusivas o violentas en cualquier grupo humano desprovisto de orden institucional, seguridad y justicia se ha vuelto más tangible con el transitar de cada día en Venezuela. Las acciones vandálicas contra diversas unidades de trasporte, sobre todo de alimentos aunque no exclusivamente, se han vuelto práctica cotidiana en el interior del país como marca del sometimiento y tensión psicológica a prolongados lapsos de escasez y miseria instaurada como norma de vida, adherida a la irrigación de emociones negativas que desencadenan en el triunfo del instinto y las pulsiones que gobernaban el comportamiento humano en estadios evolutivos anteriores. Los métodos para el saqueo en las carreteras no sólo se han incrementado, sino que son más sofisticados en cuanto a técnica y proporción con el paso del tiempo, ya apuntando no sólo a unidades de carga y distribución sino a las pocas fincas productivas que aún restan, sin que haya ninguna respuesta gubernamental seria más que promesas vacías de diálogo y reuniones con sectores del agro, la industria y los puertos, como indica la presidenta de Consecomercio, Cipriana Ramos. El profesor y economista argentino Alberto Benegas Lynch lo define muy bien: “No hay milagros en economía, el progreso material se basa en el progreso moral, es decir, en el respeto recíproco como condición para mejorar”, todo lo cual se desvanece hoy en Venezuela para dar paso al salvaje modelado desde el Poder.

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 Saco de maíz de 60 mil semillas está en Bs 35 mil. En 2015 costaba Bs 1.700

4) Siembra de 3.500 hectáreas de maíz quedó sólo en papel

Uno de los tantos alimentos que ha visto decrecer su producción en los últimos meses de forma preocupante es el maíz, cereal por excelencia constitutivo de la dieta del venezolano en distintos platos, y que, paradójicamente, parece haber sido condenado por la ambigua soberanía agroalimentaria promovida desde el Ejecutivo Nacional la década pasada. En atención a este declive productivo por las razones ya conocidas (controles de cambio y de precios, inseguridad jurídica y ciudadana, inestabilidad monetaria, ausencia de inversión), diversos medianos y pequeños productores, así como integrantes de la  Coordinadora Agraria Nacional (Canez) y la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos (Confagan) –también Fedeagro- formularon una propuesta para, a partir de la apuesta de recursos propios, incentivar la producción de 3500 hectáreas de maíz blanco y amarillo en varios estados centrales, en aras de contribuir a paliar los efectos de la hambruna hoy imperante. A pesar de ello, la realidad política, económica y social ha terminado de aparcar dicho proyecto, aludiendo los trabajadores a la inexistencia de materia prima como semillas, fertilizantes, insecticidas, tecnología de riego, maquinaria, la imposibilidad de un autofinanciamiento real a largo plazo, entre otros, aunado a la inoperancia estructural de las vías de comunicación terrestres hoy dominadas por el hampa y el crimen organizado, en última instancia penado por un modelo político adverso al comercio y la propiedad privada.  

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5) En Caracas hay 20 mil trabajadores independientes

Si hay un fenómeno por lo general subestimado en las sociedades, es el llamado comercio informal o independiente. En Venezuela, la Asociación de Trabajadores, Emprendedores y Microempresarios (Atraem) congrega a muchos de estos venezolanos que, para escapar de legislaciones arbitrarias y resignarse a la dependencia estatal, persigue su autonomía con dignidad y valor por el trabajo. Sobre esto, el economista peruano Hernando de Soto realizó un estudio titulado El Otro Sendero, descubriendo el significado de esta actividad.

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Elaborado por: Carlos Herrera – investigador Observatorio de Derechos de Propiedad

Para más información: carloshcedice@gmail.com

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