Boletín 41 | El “tradicional” ataque navideño a los comerciantes venezolano 2018-08-10T17:24:18+00:00

Project Description

Boletin 41: El “tradicional” ataque navideño a los comerciantes venezolanos

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 9 de diciembre el día Internacional contra la Corrupción con la finalidad de sensibilizar sobre este tema, tanto para combatirla como prevenirla. Razón por la cual en esta edición número 41 del boletín se dedica la sección La Lupa a establecer cuál es la relación entre la propiedad y la corrupción. Rafael Quiñónez en “Propiedad y lucha contra la corrupción” nos explica por qué la debilidad de los derechos de propiedad puede ser catalogada como una fuente de corrupción y por qué el fortalecimiento de dichos derechos definitivamente es una vía para combatir la corrupción.

La sección historias ciudadanas está dedicada a las recientes fiscalizaciones de las que han sido víctimas los comerciantes y cómo en la época decembrina la clase política gobernante que detenta el poder desde hace casi dos décadas, prácticamente ha convertido una tradición el ataque masivo a comerciantes de productos de la cesta básica, juguetes, ropa y calzado.

Finalmente, en la sección Reflexión, “Glosario de la libertad”, la Dra. Andrea Rondón nos habla de la neolengua implantada por el régimen y exhorta a no hacerse cómplices del uso de los términos acuñados por la revolución, al contrario, invita a no cejar en denuncia de los desmanes cometidos y llamar a las cosas por su nombre.

LA LUPA: Propiedad y lucha contra la corrupción

Por Rafael Quiñónez

Los economistas y otros científicos sociales cada vez más centran más su atención en la corrupción como impedimento al desarrollo de los países del Tercer Mundo. Mucha gente intenta comprender a la corrupción económica como un fenómeno en el que la mayoría de los individuos en nuestros países prefieren ser corruptos que cumplir leyes malas. Por ejemplo, los resultados pueden ser peores si una norma que prohíbe alguna actividad económica conveniente se cumple a rajatabla en lugar de evitarse a través de sobornos.

Los economistas tenderían que estar de acuerdo aún más con el enfoque anterior cuando analizan la actividad del mercado negro, el cual se ve como una institución adaptada a sistemas económicos con derechos de propiedad mal garantizados, altos impuestos y leyes opresivas e incumplibles. Operando en el sector informal, los individuos son capaces de llevar a cabo una actividad económica que de otra manera quedaría en manos de instituciones débiles y políticas deficientes.

Aun así, existen costos evidentes en términos de ineficiencia, incapacidad para hacer cumplir los contratos y pérdida de ingresos tributarios para quienes operan en la economía informal.

Contrariamente a lo que creen muchas personas, operar en una economía informal no está libre de costos. Los negocios que están fuera de la ley son perjudicados por la ausencia de buenas leyes que garanticen la propiedad y el tener que ocultar continuamente sus actividades de la vista de las autoridades. Por no estar debidamente constituidos en empresas formales, estos empresarios no pueden atraer inversionistas vendiendo acciones; no pueden acceder a créditos formales de bajo interés porque ni siquiera tienen domicilio legal. No pueden reducir riesgos de su negocio declarando tener responsabilidad limitada o adquiriendo una cobertura de seguros. El único “seguro” al que pueden acceder es aquel que les proporcionan las mafias o el que los matones locales están dispuestos a venderles. Además, los empresarios que se hallan fuera de la ley viven en constante miedo a la detección del gobierno, lo que estimula el ser extorsionados por funcionarios gubernamentales corruptos.

Economistas como Hernando de Soto concluyen que cuando los empresarios pueden obtener títulos para su propiedad y operar legalmente, prefieren pagar impuestos para evitar los costos que trae aparejados la actividad informal. Los pobres no eligen operar ilegalmente movidos por la predisposición a adoptar conductas ilegales sino porque la institucionalidad política y económica en que se desenvuelven les hace imposible trabajar dentro de la legalidad. El burócrata que acepta un soborno para ayudar a una persona con una operación comercial podría también aceptar un soborno para dejar a otra fuera de la actividad. Los funcionarios que aceptan sobornos para acelerar un trámite habitual del comercio también podrían aceptar un soborno para dejar a alguien indefenso contra el chantaje. Ese es el infierno de la opresión cuando no existe garantías para la propiedad privada a través de un auténtico estado de derecho.

La corrupción debilita los derechos de propiedad al volverlos inseguros. En una sociedad políticamente corrupta, la capacidad para abrir un negocio y continuar operando no está regida por las leyes, sino por el capricho burocrático. Cuanto mayor es el grado de corrupción, menos garantizados están los derechos de propiedad. Por ello cabría esperar una correlación negativa entre las garantías al derecho propiedad y el nivel de corrupción dentro de un país. El sector informal es una salida para la actividad empresarial en economías que no garantizan los derechos de propiedad. Ese sector es una válvula de escape para los pobres y para aquellos cuyos derechos económicos han sido vulnerados. No obstante, ello también puede debilitar los derechos de la propiedad privada. Cuando en el mercado negro se venden productos que violan los derechos de autor y las marcas registradas, se perjudican a los productores de los artículos originales.

En resumidas cuentas, la ausencia de derechos de propiedad firmes es la causa de la corrupción, y el garantizar los derechos de propiedad sería la cura para dicha problemática. Si pudieran operar en un entorno de derechos de propiedad garantizados, los pobres del mundo verían solucionada su apremiante situación. Por cierto, garantizada la propiedad sobre sus bienes ya acumulados, los pobres ya no lo serían tanto, elementos que olvidan aquellos que hablan de la panacea de la propiedad colectiva o “comunal”.

HISTORIAS CIUDADANAS: El “tradicional” ataque navideño a los comerciantes venezolanos

Por Ana María Carrasquero

Una de las diferentes acepciones de la palabra tradición alude a la transmisión de costumbres a través del tiempo. En la época navideña los venezolanos, como parte de su tradición, acuden a comprar los ingredientes para los platos típicos de estas fiestas (hallaca, pan de jamón, torta negra, dulce de lechosa, ensalada de gallina, entre otros); buscan los llamados estrenos, que son las ropas que se adquieren para celebrar las fiestas del 24 y 31 de diciembre; así como adquieren los regalos navideños.

Desde hace 4 años el gobierno nacional ha adoptado como tradición atacar los comercios en los que los venezolanos consiguen los ingredientes para los platos típicos, las ropas de estreno y los regalos navideños. Basta recordar los casos emblemáticos de Daka, Día a Día, Kreisel, EPK y Makro, por mencionar sólo algunos. Así como la ingente cantidad de distribuidoras y comercializadoras de productos de la cesta básica en todo el territorio nacional.

Esta “tradición” de la autodenominada revolución intenta paliar la escasez y la hiperinflación, ambas hijas de sus propias políticas gubernamentales.

Las actuaciones de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos de Venezuela (Sundde) pretender hacer ver que los comerciantes y empresarios son los responsables por el alto costo de la vida y la escasez. Entonces ¿cuál es la línea discursiva del gobierno? La guerra económica. Se asegura que los comerciantes esconden la mercancía y ese acaparamiento de productos tiene la intención de subir los precios de forma descomunal. Razón por la cual la Sundde acude cual Robin Hood revolucionario para castigar a los malvados comerciantes. Las acciones de este organismo están amparadas en leyes creadas a la medida, que les facultan para realizar casi cualquier cosa que se les ocurra a los funcionarios. En tal sentido, le recomendamos tener presente lo siguiente:

Si usted tiene más de 20 años, cuando esté en una cola esperando para comprar un producto:

  • Recuerde cómo lo hacía antes de la llegada al poder de la revolución. Simplemente iba al comercio de su elección y compraba lo que necesitaba. Además, comparta estos recuerdos con los menores de 20 años, dígale que esta situación no es normal.
  • Asigne las responsabilidades a quien corresponde. Los comerciantes al igual que usted, son víctimas de esta revolución que sólo ha traído hambre y miseria.

REFLEXIÓN: Glosario de la Libertad -La neolengua de la dictadura venezolana-

Por Andrea Rondón García

La neolengua, vocablo utilizado por George Orwell en su novela 1984, constituye uno de los pilares básicos del régimen totalitario del Partido para dominar el pensamiento de sus miembros y hacer inviables otras formas de pensamiento. En Venezuela podríamos decir que lo vivimos y ello está documentado en el libro La neolengua del poder en Venezuela, obra colectiva publicada por Editorial Galipán.

En estas líneas, retomamos este tema (pues este trabajo debe ser permanente y constante) y advertimos los usos más recientes por parte de la dictadura venezolana y lamentablemente por parte de muchos líderes de la oposición. Así tenemos las siguientes frases (pase el mouse sobre ellas para descubrir nuestra respuesta)

¡Guerra económica!

Neolengua: Hace alusión a factores externos que están afectando la economía del país

Nuestra respuesta

No es guerra económica, son las medidas asfixiantes por parte del Estado en contra de la iniciativa privada.

¡Bachaqueros!

Neolengua: personas que compran y revenden productos básicos y escasos

Nuestra respuesta

No es bachaquero, es revendedor y él es resultado del control de cambio y del control de precios aplicados desde el año 2003, por lo que debe atacarse a las causas y no los efectos.

¡Guarimba!

Neolengua: hace alusión a las barricadas levantadas por personas manifestando su disconformidad con las políticas del gobierno

Nuestra respuesta

No es guarimba, es ejercicio legítimo del derecho a manifestar.

¡Evadir el control de cambio!

Neolengua: negociar divisas en una tasa no oficial o no controlada por el Estado

Nuestra respuesta

No es evadir el control de cambio, es defenderse y resistir el monopolio estatal de la compra y venta de divisas que constituye una abierta y grosera violación de la propiedad privada.

¡Exprópiese!

Neolengua: hace alusión a la famosa frase proferida por Hugo Chávez Frías durante las cadenas presidenciales en las que dictaba la medida de “expropiación”

Nuestra respuesta

No es expropiación, es expoliación cuando se trata de despojo violento de la propiedad privada sin respetar las garantías constitucionales.

¡Esto no es socialismo!

Neolengua: la afirmación que hacen muchos líderes de la oposición respecto de las políticas aplicadas por el gobierno

Nuestra respuesta

Esto sí es socialismo, porque esta ideología aspira a controlar a la sociedad, al mercado y al individuo, no importa sus matices (socialismo marxista o socialdemocracia).

¡Ley!

Neolengua: mandamientos que rigen el orden para el bienestar social

Nuestra respuesta

La mayor parte de nuestro ordenamiento jurídico no son leyes en el sentido de entenderlas como instrumentos que limitan el poder del Estado y garantizan el ejercicio de derechos y libertades. Siguiendo las tesis desarrolladas por Friedrich A. Hayek, lo que se identifica erradamente como leyes en Venezuela son mandatos, órdenes, directrices que afectan directamente la esfera de los particulares.