El eje de desarrollo endógeno soñado por el recordado expresidente Hugo Rafael Chávez Frías, en San Silvestre de Barinas, no fue terminado y lo que lograron hacer con una millonaria inversión actualmente se encuentra abandonado.

Los ocho invernaderos para producción de hortalizas, uno de plántulas, el ingenio panelero, la Escuela Técnica Agroindustrial y la planta procesadora de alimentos para animales, son unos cascarones vacíos que diariamente golpean a la vista de los campesinos.

Solo en los invernaderos, la inversión superó los 13 millones de bolívares. «Si nos hubieran repartido ése dinero a nosotros, aquí todos fuéramos ricos», dijo uno
de los que debieron beneficiarse del proyecto.

Las camionetas de Pdvsa, que pasaban por San Isidro, La Cascabel y El Boral, nunca regresaron. Hace dos meses, una comisión de desarrollo económico de la Alcaldía de Barinas, visitó el ingenio panelero con algunas proyecciones para ponerlo en funcionamiento, pero cuando los campesinos les hablaron de la cuantiosa inversión que se necesitaba, tampoco regresaron.

Del grandioso proyecto de Hugo Chávez el único beneficio que tienen las familia campesinas es la vialidad. Las mallas de los invernaderos colocadas como techo y paredes, se encuentran rotas y las enredaderas de maleza abundan.

Los abogados José Antonio Arias y Douglas Salguera, del partido Conciencia de País, responsabilizan de este abandono a Pdvsa y la Alcaldía de Barinas, porque el proyecto se contempló en un convenio entre ambas instituciones.

«El alcalde José Luis Machín (MUD) tiene pleno conocimiento de la situación porque estuvo en la zona durante la campaña, pero ha hecho caso omiso», aseguró Arias. Los campesinos indicaron que el precandidato a diputado del PSUV, Edgardo Ramírez, pasó hace dos semanas por los invernaderos y también hizo mutis ante el problema.

Los cuatro invernaderos que se construyeron en el sector El Boral, garantizarían una capacidad de 60 mil plantas de siete kilos cada una, lo que arrojaría 420 mil kilos del rubro que se sembrara. Ahora lo que existe son matas de yuca y una cerca de alambre con corriente que tuvo que haber colocado una persona, que está aprovechándose de que estos están abandonados.

Douglas Salguera explicó que en El Boral, los invernaderos fueron construidos en un estero, siendo inevitable que se humedezcan por debajo, originando la proliferación de hongos. No hubo movimiento de tierra, tampoco colocaron los extractores para sacar el aire caliente, ni lo ventiladores para la polinización y faltó la instalación del sistema de controlado. No obstante, hubo intento de los campesinos de hacer uso correcto de los invernaderos, teniendo como resultado pérdidas cuantiosas.

En el abandono también quedaron las tuberías, tanque, bomba de agua, casillas para oficinas, entre otros elementos.

Fuente: El Universal