La organización repudió de manera contundente las medidas amenazantes por parte del presidente, Nicolás Maduro, quien se ha encargado de emprender una persecución basándose en la señalada «guerra económica» y sin tomar en cuenta las consecuencias que esto trae sobre la industria privada y la población en general.

Las persistentes denuncias de persecuciones, detenciones sin fundamento, expropiaciones y  atropellos  en contra de empresarios e industriales del país han encendido las alarmas a nivel internacional, causando gran preocupación en la Asociación de Industriales Latinoamericanos (AILA), organización que agrupa a todos los industriales de la región, la cual lamenta las acciones del gobierno venezolano en contra de la empresa privada.

AILA toma como ejemplo el caso de la cadena de supermercados Día Día, cuyos propietarios fueron despojados de manera arbitraria de sus instalaciones e inventarios por el gobierno y transferida su comercialización a la cadena  de distribución del Estado; lo que ha venido afectando de manera significativa a la población que es atendida por esta red. Igualmente citan la detención injustificada por 12 horas en la sede del Sebin, del presidente de Conindustria, Eduardo Garmendia, el pasado el 21 de septiembre de 2014 y el acoso y ataques verbales reiterativos en contra de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela, Fedecámaras.

Es por esto que como representantes del sector industrial de América Latina, en nombre de su directorio y demás miembros, AILA rechaza de manera contundente las medidas amenazantes por parte del presidente, Nicolás Maduro, quien se ha encargado de emprender una persecución basándose en la señalada «guerra económica» y sin tomar en cuenta las consecuencias que esto trae sobre la industria privada y la población en general.

Asimismo se solidariza con todos los empresarios de los diferentes gremios privados  y con los venezolanos en general. Exhortan al Gobierno venezolano a retomar el diálogo basado en el respeto y en la ausencia de intimidación hasta llegar a un consenso que resuelva, de manera oportuna y eficaz, los principales problemas que actualmente afectan la economía del país.

Fuente: El Universal